100 años de Parra

Los artefactos de Parra vuelven a escena

Dos semanas antes de que abriera su exposición Obras públicas en el Centro Cultural La Moneda, en agosto de 2006, Nicanor Parra llegó al lugar a ver el espacio. Sorprendido por el tamaño, ideó en el momento un último “trabajo práctico” para la muestra: “Acá hay que colgar a los presidentes”, dijo. La obra se llamó El pago de Chile y consistía precisamente en reproducciones a escala de todos los ex presidentes chilenos, terminando en Ricardo Lagos, ahorcados por una cuerda. La pieza fue manufacturada contra el tiempo, y mientras iba en camino a instalarse, la ministra de Cultura de entonces, Paulina Urrutia, planteó sus dudas. Temiendo que podría herir sensibilidades políticas, les pidió a los responsables de la muestra no incluirla. Entonces, la histórica subversión parriana volvió a tener sentido.

Ante la sombra de la censura, se desató un escándalo público de acusaciones cruzadas y desmentidos. En medio de la polvareda, la coordinadora del Centro La Moneda y férrea aliada de Parra, Morgana Rodríguez, fue exonerada de su cargo. Pero no toda la sangre llegó al río: dos días antes de la apertura, se instaló El pago de Chile tal como había sido ideado y el mismo Nicanor dio el discurso inaugural junto a la ministra Urrutia. A ocho años del episodio, la controvertida obra volverá a exhibirse: el 7 de agosto, la Biblioteca Nicanor Parra, de la Universidad Diego Portales, abrirá la exposición del antipoeta Voy & vuelvo y ahí los ex presidentes nuevamente serán colgados. Esta vez, también serán ahorcados Michelle Bachelet y Sebastián Piñera.

La muestra es parte de la avalancha de actividades para celebrar los 100 años que cumplirá el autor de Poemas y antipoemas el 5 de septiembre. Al lanzamiento de Temporal (Ediciones UDP), un libro inédito de Parra escrito en 1987, se sumará a fines de agosto la exposición fotográfica Parra 100, en el Centro Gabriela Mistral, que está siendo curada por su nieto Cristóbal Ugarte. El “Tololo”, como es conocido, además dará un concierto de piano en La Moneda, el día del cumpleaños de su abuelo, con composiciones personales inspiradas en antipoemas. La Presidenta Bachelet encabezará el público.

Lo de Voy & vuelvo será un repaso por toda la obra gráfica de Parra. Desde los Quebrantahuesos, ese diario mural compuesto de collages que hizo con Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky en 1952, hasta El pago de Chile, incluyendo los Artefactos (1972), las Tablitas de Isla Negra, las Bandejitas de La Reyna y todo lo que ha llamado trabajos prácticos. En total, son 232 objetos. “Es lejos la exposición más importante que hemos hecho. Revisa toda la obra de Parra”, dice Constanza Brieba, directora de Extensión de la biblioteca. “No es sólo una muestra de sus trabajos prácticos, también hay una serie de videos hechos para que el público entienda mejor cuál es el recorrido de los antipoemas y su ruta hacia el terreno visual”, agrega.

Curada por el crítico español Ignacio Echevarría, editor de las obras completas de Parra, Voy & vuelvo tiene como antecedentes directos las exposiciones de Parra hechas en la Feria del Libro de Guadalajara 2012 y en la Biblioteca Nacional de España, el año pasado. Como ellas, la columna vertebral son siete videos inéditos, que cronológicamente relatan la evolución de la obra de Parra y su propia vida. “Se trata de mostrar la faceta visual de la antipoesía, imbricándola con la evolución general de la misma en el transcurso de más de medio siglo”, dice Echevarría a La Tercera. “Para ello, se propone al visitante un recorrido en siete ‘estaciones’ que combina el criterio cronológico y el conceptual, planteando algunas cuestiones esenciales para la antipoesía, como su dimensión política o la religiosa”, agrega.

Una de las referencias biográficas concretas en la muestra es una colcha hecha de retazos por la madre del poeta, Clara Sandoval. El cubrecama está ubicado en los inicios de una exposición que ocupará 600 metros cuadrados, contando el hall de la Biblioteca Nicanor Parra y el de la Facultad de Ciencias Sociales, conectados por un amplio pasillo. A diferencia de Obras públicas, esta vez el centro de las miradas no será El pago de Chile, sino una réplica en grandes dimensiones del trabajo Voy & vuelvo: será una cruz de 12 metros de alto y siete de ancho. Aún están trabajando en ella. Terminada la muestra, quedará expuesta de forma permanente en la biblioteca.

Menos protagonismo tendrá La mamadera mortífera, una mamadera con leche podrida que Parra encontró por casualidad en su biblioteca, en 1969. La bautizó en el acto, sin saber que sería el primer chispazo de sus trabajos visuales. En rigor, partió antes: hechos con más ánimo de chacota que artísticos, los Quebrantahuesos del 52 fueron redescubiertos a mediados de los 70 como un antecedente del arte conceptual chileno. Pero, oficialmente, la partida fue con los Artefactos, esa cajita con láminas ilustradas por Guillermo Tejeda. La inolvidable sentencia “la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas” proviene de ahí.

Hecha de desechos, con frases que parecen eslóganes publicitarios e imágenes con múltiples referencias pop, la plástica de Parra llega donde el lenguaje no pudo en los antipoemas. “Los artefactos resultan de la explosión del antipoema. Son los fragmentos de una granada”, ha dicho Parra. “En el fondo se dispara una ráfaga de palabras que bombardea el objeto. Ahí se va todo para arriba. Entonces resulta este engendro, una especie de rollo de púas que se redondea y se resuelve. Y en último término se resuelve en logos, en la mente, transformándose entonces en pensamiento crítico. En los trabajos prácticos no hay discurso, sino un chorro de palabras”, añadió.

Imposible saber si Voy & vuelvo pondrá de nuevo en marcha la montaña rusa parriana y dejará a alguien sangrando, como casi pasó en 2006 con Obras públicas, pero como dice Echevarría, los artefactos están hechos para “liberar una energía imprevista, que tiene a menudo un efecto subversivo (…) Sacan a la luz tensiones reprimidas”. La exposición será inaugurada por el rector de la UDP, Carlos Peña, y el poeta Raúl Zurita. También fue invitado Parra, pero es difícil que deje la calma de Las Cruces, donde escribe sin pausa.

Fuente: La Tercera

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